
Eran padre los tiempos de la infancia, donde la creatividad salia a flote, ya que no teníamos acceso ni siquiera al "Attari" que fue uno de los primeros inventos para tener a los niños pegados al televisor.
De ahí, con la experiencia de ponerse los párpado al revés, y sacar la cabeza de un ahorcado por el closet de la recámara oscura, surge la idea de la tremenda casa de espantos que se nos ocurrió hacer en una mini-piyamada party en Huasabas, cuyo fin después de risas, llantos, gases, etc. hicimos con mis sobrinos en este puente del 20 de noviembre, que a mi se me juntó con el del 7 de agosto (día que me liquidaron).
Solo publicar la foto con la que se ganó el susto mayor; María Azucena quien entró y a los 5 segundos, soltó el llanto de ver a sus hermanos en esta casa de espantos, que no lo era tanto, pero a sus casi 6 años, la asusta de una manera cruel y despiadada.
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